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lunes, 4 de enero de 2010

Love Story

Qué se puede decir de una muchacha de veinticinco años que murió? Que era hermosa. Y terriblemente inteligente. Que adoraba a Mozart y a Bach. Y a mí.



-Oye Jen...
-Dime.
-Jen... ¿qué dirías si te dijera...?
Vacilé. Jenny esperaba.
-Creo... creo que me he enamorado de ti.
Se hizo una pausa. Después Jenny contestó, en voz muy baja:
-Diría... que así reventaras.



-No me abandones, Jenny. Por favor.
-¿Y mi beca? ¿Y Paría, donde no he estado en toda mi condenada vida?
-¿Y nuestra boda?
Fui yo quien pronunció estas palabras, aunque por espacio de una décima de segundo me pareció increíble haberlo hecho.
-¿Quien habló de boda?
-Yo. Estoy hablando en este mismo momento.
-¿Quieres casarte conmigo?
-Sí.
Jenny ladeó la cabeza; y, sin sonreir en absoluto, se limitó a preguntar:
-¿Por qué?
La miré a los ojos, fijamente.
-Porque sí -dije.
-Oh -dijo Jenny -. Es una razón excelente.


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